jueves, 1 de mayo de 2008

máscara de esperas (no. 13)


la historia es sencilla: hanako y yoshida se reeencuentran, identifican los abanicos que mucho antes habían intercambiado y recuperan su amor

yukio mishima vuelve a la historia de hanako la mujer del abanico, pero ahora la recuerda triste, en una eterna espera
en espera del amor y la llegada de yoshio

jitsuko: "triste amor de una loca. es la estación x de la línea inogashira... en un asiento de la sala de espera de la estación x puede verse todos los días, con sol o con lluvia, a una loca hermosa que lleva un abanico en la mano [...]"

hanako sabe que vive para esperar mientras el resto de los rostros humanos desfilan ante ella
como llevando máscaras vacías
como recreando la muerte
la muerte que es esperar

hanako: yo nací para esperar, ¿no es cierto? [...] mi cuerpo está lleno de esperas. a las flores del atardecer les llegan las tinieblas de la noche; a las flores de la aurora les llegan siempre las mañanas; pero yo espero; sí, espero, y mi cuerpo está lleno de hojas de pino que me lastiman. los hombres, ¿no viven esperando y haciendo esperar? (señala su cuerpo con el dedo) ¿este es mi cuerpo? ¿soy una ventana que no se cierra? [...] ¿se pude vivir sin dormir? ¿soy una muñeca que no duerme?
el sueño no anula la espera
la prolonga
el desencanto vertido por mishima suspende el tiempo
y por momentos un dejo de esperanza pareciera asomar a través de la ventana del cuerpo de hanako
hanako: así pareceré una pequeña isla que está durmiendo
[...] en esa isla la luna sale de día y el sol ilumina en la noche, y de nada sirve el reloj. yo también desde hoy tiraré el reloj.
jitsuko (desalentada): ¿por qué?
hanako: así ya nunca más saldrá el tren.
sin embargo, la fatalidad termina imperando
en toda posible alegría subyace el juego de la fortuna
el juego de la mirada -con su sordera y sus atragantos-
y el peor de todos: el juego de la memoria
yoshio regresa
pero él también es una máscara sin vida reclamando el amor de la loca del abanico,
quien lo despide sin reconocerlo
hanako -cualquiera- moriría si dejara de esperar
hanako (jugando nuevamente con el abanico):
hay que esperar... esperando, esperando... y así termina el día.
jitsuko: tú esperas... yo no espero nada.
[...]
hanako: yo espero... así el día de hoy también termina...
jitsuko (relampagueándole los ojos): ¡oh, maravillosa vida!
telón

todas las citas fueron tomadas de "la mujer del abanico" en "la mujer del abanico y seis piezas del teatro noh moderno", versiones de yukio mishima, buenos aires: la mandrágora, 1959

lunes, 28 de abril de 2008

ciudad de palabras (no.12)


la memoria es una gran bendición peter. lo mejor después de la muerte
ciudad de cristal
paul auster (1985)

la cita es pronunciada por un hombre roto con memoria de cristal
hombre incapaz de recordar al hombre que tiene en frente y con el que ha dialogado esa misma mañana
peter stillman deambula por las calles de la ciudad de nueva york
recogiendo trozos de cosas inservibles
ejemplos de inutilidad y desperdicio humano
su búsqueda, sin embargo, es compleja
pero incapaz de sobrevivir
su verdadera búsqueda reside en las palabras

la mayoría de la gente no presta atención a esas cosas. creen que las palabras son como piedras, como grandes objetos inamovibles sin vida, como mónadas que nunca cambian.
-las piedras cambian. el viento y el agua pueden desgastarlas. pueden erosionarse. pueden machacarse, pueden convertirse en pedazos, en grava, en polvo

las palabras que dan nombre y significan se deshacen y retuercen desde las primeras líneas
daniel quinn es william wilson es max work es paul auster es peter stillman
es nadie
otro hombr-escindido
otra cosa-caos

porque nuestras palabras ya no se corresponden con el mundo. cuando las cosas estaban enteras nos sentíamos seguros de que nuestras palabras podían expresarlas. pero poco a poco estas cosas se han partido, se han hecho pedazos, han caído en el caos. y sin embargo nuestras palabras siguen siendo las mismas. no se han adaptado a la nueva realidad. de ahí que cada vez que intentamos hablar de lo que vemos, hablemos falsamente, distorsionando la cosa misma que tratamos de representar. esto ha hecho que todo sea confusión y desorden.

un hombre huevo más en la ciudad de nueva york
en cualquier sitio
emprendiendo la aventura detectivesca
(todos somos búsqueda)
donde la pérdida es tan contundente como nulo es el hallazgo

porque todos los hombres son huevos, en cierto modo. existimos, pero aún no hemos alcanzado la forma que es nuestro destino. somos puro potencial, un ejemplo de lo por venir[...] humpty dumpty también es un ser caído. se cae del muro y nadie puede volver a juntar los pedazos [...] pero eso es lo que debemos esforzarnos en conseguir

aunque la empresa es infructuosa las huellas siguen latentes ante los ojos de quien busca
(stillman-auster-quinn-work-wilson: sólo son nombres)
e insiste en ella
perdiéndose en el eterno laberinto de cristal
-frágil, transparente, engañoso-
laberinto del decir
de palabras y de memoria
humpty dumpty bosqueja el futuro de las esperanzas humanas y da la pista para nuestra salvación: convertirnos en los amos de las palabras que decimos, hacer que el lenguaje responda nuestras necesidades.
ocultar las ruinas de la torre de babel
y recordar eternamente

todas las citas fueron tomadas de "ciudad de cristal" de paul auster, anagrama. esta novela es la que abre "la trilogía de nueva york", conformada también por "fantasmas" y "la habitación cerrada"
imagen: "ciudad y niebla" de raquel saéz fliquete

miércoles, 16 de abril de 2008

beloff recuerda (no. 11)


escribo por escribir, simplemente para recordar, sin ningún plan preconcebido

a los 85 años angelina beloff aún recordaba su infancia en el norte de rusia, presenciando desde su ventana aquellas noches blancas tan entrañablemente evocadas por dostoievski, luego vendría la familia, los viajes, las primeras aproximaciones a la pintura y entre ellas, el irremediable encuentro con diego rivera

en aquella época diego no estaba tan gordo como años después. maría y él hablaban en español y yo no entendía una palabra de ese idioma. (1909, brujas)


retomo las memorias de beloff* luego de la reconstrucción/reciclaje que poniatowska hace de aquella historia entre angelina y diego en querido diego, te abraza quiela

los personajes son distintos casi en su totalidad, sin embargo en ambas reconstrucciones de la misma historia permanecen rastros de lo que fueron esos diez años juntos como amantes y como artistas

diego decía "uvas con queso saben a beso", pero yo no estaba conforme con aquella dieta [...]en aquella época vivíamos felices, trabajando y paseando [...] hablábamos de pintura, de sus problemas y sus dificultades, y discutíamos de otros muchos temas más, que a su vez, traín a colación otros problemas... (verano de 1913, toledo)


lo de-más es retomado por angelina con la simpleza de la distancia y el tiempo, pero con la ternura de lo entrañable

yo disfrutaba todas esas relaciones interesantes y mi amistad con la gente solía durar más que la de diego. creo que él se interesaba en la gente mientras sabía que podía nutrir su espíritu con la relación, pero perdía todo interés cuando sentía que aquella fuente se había agotado. (1913, parís)

y la pesantez de lo terrible

la guerra continuaba y se dejaban sentir algunas restricciones, pero todavía no muy severas. algunos de los pintores conocidos nuestros habían sido movilizados [...] cuando llegaban de permiso, no tenían ganas de hablar de la guerra. habían estado demasiado cerca de la muerte [...] (1915-16, españa)

mi hijo murió en octubre de 1917, cuando tenía un año cuatro meses (1917, parís)

aquella noche no pudimos dormir por el estruendo de los cañones y el espectáculo que nos ofrecía aquel cielo rojo atravesado por luces fugaces. (1917-18, parís)


luego de la guerra, los viajes, las exposiciones y la separación -tan inevitable como necesaria- y el camino pendiente por recorrer rumbo a méxico

yo empezaba a acostumbrarme a mi trabajo, y como la gente me veía como una novedad y además era "primera mujer de diego rivera", me invitaban a todas partes. (1932, méxico)

y bajo este título permanecería en méxico desarrollando su obra pictórica, dando clases y sobreviviendo siempre en silencio

muchas veces encontraba a diego en méxico; no le reproché nada pero siempre me burlaba un poco de él -ésa era mi venganza. ahora lo siento, pero la vida de diego en méxico era ajena a la mía; él siempre estaba rodeado de gente que le alababan, mujeres que codiciaban llevar su apellido y yo luchaba trabajando y pintando (hacia 1964, méxico)


*todos los fragmentos son tomados de las memorias de angelina beloff, publicadas en el 2000 por la unam
*imagen: retrato de angelina beloff, (1909) por diego rivera

martes, 8 de abril de 2008

manual del ave de mal agüero (no. 10)







la poesía sin esperanza no vale la pena
dice josé díaz cervera
yo no sé que cosas valen la pena sin -algo de- poesía
tampoco sé si la esperanza es posible sin poesía
sencillamente retomo algunas palabras de aquel diálogo entre josé y rubén reyes ramírez y que introduce tanto a la persona de josé como a su ejercicio poético, concretamente a los poemas que conforman el manual del fingidor*

aquí fingir es dejar fluir
convivencia/correspondencia de voces que surgen cantando desde el interior
voces contradictorias de lo que se ha apagado
de lo que renace en las sensaciones de la memoria
el poeta es un ave de mal agüero que se cruza en nuestro camino para hacernos olvidar que nuestra existencia está impregnada de olvido

de ahí la insistencia de la poesía latente en cada recuerdo
de ahí los abismos que nos sobrevuelan
en el manual del fingidor
habla la soledad, habla también la sordidez, la inocencia, habla la parte más grotesca que todos cargamos como un pequeño o gran lastre; pero también habla el placer, habla el gozo, habla la armonía
todas éstas, voces que se van conjugando en distintos estadios
en calles con ceguera de semilla subcutánea
que apenas va naciendo
hay éter y medusas donde debiera estar tu nombre,
que es un grano de sal sobre mis ojos.
(semillas)
en la lluvia que cae para no morir
pero que en muchas formas, mata
yo no puedo, Señora, decirte si el deseo
es la fracción de nombre que todos compartimos;
no sé si el verano decidió dejar toda su lluvia
en una esquina, más tengo la sospecha que en tu pie desnudo
habita un agua carnívora y violenta.
(capítulo I. lluvia ácida)

en el silencio
y si me llaman beso, me quedaré callado.
(capítulo II. cantar de tema fallido)

y en la burbuja que nos atrapa de un momento a otro
como fraguando la noción del tiempo,
todo pasa en la calle y nada pasa
como pasa el amor tras el opaco
vitral de la demencia y el deseo [...]
(capítulo III. nudos)

como para fingir un des/encanto
un deseo de escuchar hacia otro lado,
en cualquier otra esquina, las voces de las cosas
todo es provisional cuando un hombre se para en una esquina
a mirar los ojos turbios de los autos.
(capítulo IV. elegía casi grotesca)


así, sencillo,
como un dolor mirándose al espejo.
(elegía. capítulo V. un uterino asombro sin orillas)

no lo olvido:
soy un incendio de espuma sin destino.
(capítulo VI. epístola)
*todas las citas son tomadas de: díaz cervera, josé, manual del fingidor, recop. rubén reyes ramírez, uady, méxico, 1997
*imagen: "el paseo", marc chagall

lunes, 24 de marzo de 2008

deseo de mar (no. 9)

la ternura es una flor que me distingue
en instantes memorables
de los que no existe el recuerdo.
¿cuándo conocí el mar?
crónica 2*

apenas hoy aprendí que la música del mar es el suspiro último de las olas
su armonía nace de esas muertes
cementerio de olas es el mar
frente a él re-tomo-conozco los versos del primer libro de crónicas, en cuya segunda parte (visión de asas) víctor manuel cárdenas tiende un soplo de vida
-extraña y nueva-
a los diversos estadios del ser enfrentado a los misterios marinos de la infancia
los reencuentros filiales
la hipnótica contemplación de lo erótico
la ancestral/terrible conciencia del mar
cuando digo mar
no sé si es tu cara
o tu espalda.
(
crónica 5)
el mar
yo podría repetir su nombre por siempre
vierte su aliento sobre el cuerpo en semilla
que habrá de brotar -como fuente de luz-
na-ser
en que también regresaremos a comprobar que "la infancia es una escalera"
[...]
lo escribió mi padre
con voz
de quien se sujeta
a la muerte.
pregunté: "¿sube o baja?"
abrió los ojos y murió
como quien da vuelta a una página.
(crónica 3)
a las preguntas tempranas vienen las otras preguntas
con algo del desencanto de lo que se asoma a su ocaso
hace tiempo que arde en mí
un silencio que rueda
y los pasos de una estación
robada por la lluvia
¿qué es lo que perdí?
(crónica 7)
pero también viene el cuerpo:
mar contenido en fabulosa red de manos infinitas
juego mortal de malabares
-quizás la red del otro espere abajo-
juego en estas playas
gozo del aire
me baño de hermosura y salud
morena
corro embriagada de bienestar:
el mar me hechiza.
crónica 7
luego del cuerpo, el descanso
y a pesar de él, la invencible búsqueda
(yo te sigo buscando, mar, y salgo de mi infancia
para buscar tu casa)

(crónica 5)
el final es siempre el mismo: inicio y perpetuación
hoy, arena, contemplo el mar
y todo empieza.
(final)
yo también he vuelto al mar.


*todos los poemas han sido tomados del "primer libro de crónicas" de víctor manuel cárdenas publicado por la editorial katún en 1983

viernes, 7 de marzo de 2008

el poema el cuento la canción (no. 8)


para lulú:
todo esto es su culpa


de alguna manera todo regresa y vuelve a ser
desde hace varios días llevo un verso en la memoria
como un sueño persiguiéndome
con su terca aliteración

vendrán lluvias suaves

primero fue sólo un nombre
luego fue cuento
luego poema
por último una canción:
la misma lluvia siempre reciclada

el cuento

hoy es cuatro de agosto de dos mil veintiséis
no habrá que esperar demasiado (¿cuánto es de-más-iado?)
para llegar al día del fin de los días tan agudamente propuesto por bradbury-ray en las crónicas marcianas
ese cuatro de agosto se desenvuelve cálida/casiantiguamente
como un campo de batalla milenario
olvidado apenas ayer
este cuatro de agosto es servil a su cotidianidad
es íntimo en su rutina
único por definitivo
y atravesado por unos sencillos versos
de sara teasdale (1888-1933):

el poema
vendrán lluvias suaves y olores de la tierra,
y golondrinas que girarán con brillante sonido;
y ranas que cantarán de noche en los estanques
y ciruelos de tembloroso blanco,
y petirrojos que vestirán plumas de fuego
y silbarán en los alambres de las cercas;
y nadie sabrá nada de la guerra,
a nadie le interesará que haya terminado.
a nadie le importará, ni a los pájaros ni a los árboles,
si la humanidad se destruye totalmente;
y la misma primavera, al despertarse al alba
apenas sabrá que hemos desaparecido.

quizás ese día
cuatro-de-agosto-con-lluvias-suaves-del-dosmilveintiséis
nació alrededor de 1920 en nueva york
tal vez fue sólo la imagen de un futuro divorcio
de un pequeño mal cada vez menos pequeño
de un certero suicidio con el que teasdale se asume primavera

la canción
hoy tan popular que ha llegado a saturar a más de una/o
yo la disfruto a ratos
sobre todo estos últimos días en que he silenciado los ruidos del mundo

martes, 4 de marzo de 2008

compañeros de viaje (no. 7)

¿Por qué tenemos que quedarnos tan solos? Pensé. ¿Qué necesidad hay?... ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?... Las estrellas visibles permanecían inmóviles, cada una en su lugar, como clavadas en el cielo. Cerré los ojos, agucé el oído y pensé en los descendientes del Sputnik que cruzaban el firmamento teniendo como único vínculo la gravedad de la tierra. Unos solitarios pedazos de metal en la negrura del espacio infinito que de repente se encontraban, se cruzaban y se separaban para siempre. Sin una palabra, sin una promesa.
sputnik, mi amor
h. murakami
la ironía da lugar a las imágenes más sugerentes
(poe -edgarallan- habla de lo sugerente como de una corriente subterránea de sentido)
la imagen y el sentido del sputnik
el sputnik de haruki murakami para quien la ironía reside en nombrar "compañero de viaje" a un trozo de metal condenado a flotar en el espacio indeternimadamente y en el que encuentra la tristesublime condición de incomunicabilidad humana
decir sin -poder- decirlo todo
distancia que a veces se suple con una mirada
con una palabra una promesa
distancia irreductible en el largo laberinto de la pérdida
donde la impresión de mirarmos hechos trozos metálicos
nos impide dejar de flotar
para siempre
con la vaga esperanza de volver a co-incidir

pero también propone el otro camino
el de la escisión:
algo se detiene una cosa se rompe
una muerte nos trunca algo deja de ser siendo
el amor empieza a ser arrasando con todo
y entonces nos dividimos:
perdemos la voz la vista el hambre las ansias (de)
nuestro cabello se torna completamente blanco de un día a otro
pareciera que habitamos en el -en-sueño de la noche del deseo
en la noche de nuestro infierno
y continuamos transitando por este espacio negro
siendo apenas una mitad/la parte de una parte de lo que pensábamos ser
mientras que la otra permanece atascada en ese limbo sin nombres

otras veces, las menos,
nos perdemos para siempre (como en el caso de sumire, la heroínaquenoestal en la novela de murakami)
desaparecemos como el humo
sin dejar ni el más mínimo rastro
sin notas de adiós ni cuentas
sin suspiros
nos elevamos en un instante
atravesando/rompiendo
las paredes que nos aislan en este lado de insuficiencia
para habitar ese otro lado de una forma absoluta

yo sólo recuerdo a sumire
a quien en cierto modo admiro por haberlo logrado
mientras -adquiero el atrevimiento- permanezco de este lado
esperando encontrar otros trozos de metal
con quienes seguir esa corriente subterránea de sentido que reside en asumirnos como "compañeros de viaje"